Nada más entrar, lo primero que me golpea es el ruido. Una puta jauría de niños desatada. Gritos, carreras, cosas cayéndose. Perfecto. Cumpleaños. Eso significa lo de siempre: uno menos en plantilla y el doble de mierda que recoger después. Ni un minuto llevo y ya me quiero largar.
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