Aprende a escribir, Álvaro Colomer

Es un libro curioso. Por el título, podría parecer un manual de escritura al uso, de esos que prometen fórmulas cerradas o reglas infalibles. Por suerte, no va por ahí: va mucho más allá. Sus páginas ofrecen la oportunidad de asomarse al método de trabajo y a la trayectoria de autores a los que admiramos.

Es, además, una lectura que invita al descubrimiento. Entre sus páginas aparecen nombres de escritores que tal vez no conocías y que despiertan las ganas de seguir explorando, de ampliar ese mapa personal de lecturas que nunca termina de completarse.

Colomer no pretende sentar cátedra, sino abrir una ventana. Lejos de ofrecer fórmulas mágicas, el libro plantea distintas maneras de afrontar la escritura. Cada autor encuentra su propio camino, sus rutinas y sus manías. El libro funciona casi como un mapa abierto: muestra opciones, sugiere rutas y te invita a decidir cuál encaja contigo. Puedes probar, descartar o, directamente, ignorarlo todo y construir tu propio método.
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
En lo personal, es una lectura que despierta las ganas de escribir. Quizá por eso resulta interesante volver a ella de vez en cuando, como quien busca un pequeño impulso cuando la motivación flaquea.

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