Entre turnos

Me fuerzo a comer unos aros de avena rancios. Saben a cartón mojado y a derrota. En algún sitio leí que eran buenos para algo. Me da igual. Como si hacer una cosa bien fuese a compensar todo lo demás que está podrido.

Mientras trago, miro el tablón sindical de la empresa. Lleno de teoría, palabras bonitas en forma de promesas que no pisan este sitio ni por error. Derechos, mejoras, futuro. Qué bonito suena todo cuando no estás aquí dentro dejándote el lomo por cuatro duros.

Fuera, la vida pasa. Aquí, mi cuerpo está encajado en esta silla de mierda, torcido como un trapo, intentando que la espalda no me reviente del todo, esperando a suene la campana y regresar al tajo.

Mi cabeza ya está en la pastilla de esta noche. Mi única forma de apagar el ruido. Llevo tanto tiempo necesitándola que ya ni sé cuándo empezó exactamente, diría que el mismo tiempo que llevo trabajando.

Luego están los de siempre, los iluminados: “búscate otra cosa”. Como si hubiera algo mejor esperándome fuera. Lo he pensado mil veces. Pero no hay nada. No hay aspiraciones. Ni objetivos. Ni esa fe infantil de que esforzándote mucho todo acaba saliendo bien. Y el próximo hijo de puta que me diga que “todo es posible” puede venir a comerme el rabo. No todo depende de uno. Nunca dependió. Hay gente que nace con espacio para moverse y otros nacemos ya con el agua al cuello.

Probé las oposiciones y perdí. Y ni siquiera me jode tanto. Para decepcionarte hace falta esperar algo y, siendo sincero, tampoco creo que hubiera cambiado gran cosa. Otra vida igual de gris ¿Y quién sostiene esta mierda si todos corremos a escondernos ahí?

Entre turno y turno no hay vida. Solo huecos. Huecos para comerte la cabeza, para darle vueltas a todo sin arreglar nada.

A veces pienso que podría acostumbrarme. Al dolor constante en la espalda. A dormir mal, a deshoras, como un animal desorientado. A comer basura recalentada. A escuchar las mismas quejas, las mismas caras, la misma mediocridad pegajosa todos los días.

Y otras veces solo quiero que se apague todo de una puta vez.

Comentarios