Vol(v)amos
Yo vuelo,
tú vuelas,
él vuela,
nosotros volamos
y caemos para no volver.
Yo no vuelo,
tu no vuelas,
él no vuela,
nosotros no volamos.
Volvamos a cuando aún no nos habíamos puesto barreras
y nuestros sueños eran factibles.
Volvamos a borrar del diccionario
la palabra imposible
y sus sinónimos.
Volvamos a cuando las pesadillas ocurrían al dormir
y no al abrir los ojos.
Volvamos a actuar sin pensar,
abandonándonos a la locura.
Volvamos a cuando la habitación
pasaba de ser una taberna en el lejano Oeste
a una sabana africana
en solo
un parpadeo.
Volvamos a salirnos de los márgenes
y a pintar las paredes.
Volvamos a cuando un palo era la más afilada espada
o la más poderosa varita
Volvamos a crear refugios
con el fin de dejarnos encontrar.
Volvamos a cuando las heridas venían acompañadas de canciones que lo sanaban todo
y de historias que nada tenían que envidiar a las antiguas obras épicas.
Volvamos a gritar,
sin temor a ser escuchados.
Volvamos a cuando no nos avergonzaba desahogarnos llorando.
Volvamos a traspasar muros
para recuperar pelotas
y seguir jugando.
Volvamos a cuando no nos importaba rompernos los pantalones
y llenarnos de barro.
Volvamos a pisar sobre los charcos
y no sobre nosotros mismos.
Volvamos a creer
en mí,
en ti,
en él,
en nosotros.
tú vuelas,
él vuela,
nosotros volamos
y caemos para no volver.
Yo no vuelo,
tu no vuelas,
él no vuela,
nosotros no volamos.
Volvamos a volver.
Volvamos a cuando aún no nos habíamos puesto barreras
y nuestros sueños eran factibles.
Volvamos a borrar del diccionario
la palabra imposible
y sus sinónimos.
Volvamos a cuando las pesadillas ocurrían al dormir
y no al abrir los ojos.
Volvamos a actuar sin pensar,
abandonándonos a la locura.
Volvamos a cuando la habitación
pasaba de ser una taberna en el lejano Oeste
a una sabana africana
en solo
un parpadeo.
Volvamos a salirnos de los márgenes
y a pintar las paredes.
Volvamos a cuando un palo era la más afilada espada
o la más poderosa varita
Volvamos a crear refugios
con el fin de dejarnos encontrar.
Volvamos a cuando las heridas venían acompañadas de canciones que lo sanaban todo
y de historias que nada tenían que envidiar a las antiguas obras épicas.
Volvamos a gritar,
sin temor a ser escuchados.
Volvamos a cuando no nos avergonzaba desahogarnos llorando.
Volvamos a traspasar muros
para recuperar pelotas
y seguir jugando.
Volvamos a cuando no nos importaba rompernos los pantalones
y llenarnos de barro.
Volvamos a pisar sobre los charcos
y no sobre nosotros mismos.
Volvamos a creer
en mí,
en ti,
en él,
en nosotros.
Volvamos a volar.
Volvamos a ser niños otra vez.
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