El misterio de la chica de las 17:29
Por mi trabajo veo a mucha gente ir y venir. Es un oficio hecho de puertas que se abren, pasos en escaleras, timbres que suenan y conversaciones que no me pertenecen. Entre todas esas rutinas anónimas, nunca nadie me llamó tanto la atención como la chica de las 17:29: una certeza en mitad del ruido del día.